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¿Qué haces cada día en tu trabajo?

La principal excusa para no parar y reflexionar sobre nuestra empresa es la falta de tiempo.

¿Por qué nos sentimos tan desbordados?, ¿estamos haciendo cosas que realmente no son necesarias?, ¿podemos aligerar nuestra mochila del día a día?

¿Te sientes así?

Hay 5+1 consejos muy sencillos que te pueden ayudar:

1.     Identifica y dedica más tiempo a las tareas IMPORTANTES NO URGENTES.

2.     DELEGA.

3.     APRENDE A DECIR “NO”.

4.     No hagas 7 cosas a la vez: ¡NO ERES MULTITAREA!

5.     HUYE DE LA HIPERCONEXIÓN: minimiza tus distracciones.

6.     CUIDA TU EQUILIBRIO.

Identifica y dedica más tiempo a las tareas IMPORTANTES NO URGENTES.

Estar activo nos hace sentir bien. Hacer muchas cosas nos proporciona la sensación de deber cumplido. Y disipa el aroma rancio de la vagancia al grito de “¡Es que no he parado en toda la mañana!”.

Parece más importante la cantidad que la calidad de lo que hacemos. No parar es un opiáceo que nos exime de análisis más profundos: ¿son todas estas cosas necesarias para nuestro negocio o, simplemente, son “cosas a hacer” que aportan poco valor?

Tendemos a hacer primero las cosas fáciles y aquellas que disfrutamos haciéndolas.

Sin embargo, retrasamos aquellas que requieren una energía mayor y las que suponen un mal trago. Por ejemplo, decisiones importantes que requieren posicionarse y enfrentarse a la opinión de otros, problemas enquistados que no hemos solucionado cuando tocaba…

Tomar un camino siempre implica renunciar a otro y hacernos responsables de nuestra decisión. Y no es agradable, nos cuesta.

También posponemos las decisiones que implican un trabajo sin recompensa directa e inmediata. Nuestro cerebro está cableado (gracias Javier G. Recuenco) para obtener satisfacciones instantáneas a su esfuerzo. No para el beneficio diferido, la base de una estrategia a medio y largo plazo.

Por todo ello, perdemos mucho tiempo en tareas:

            Poco relevantes y rutinarias.

 Y en otras, puntuales y urgentes, pero poco importantes. El sentido de la urgencia siempre nos anima a actuar.

Sin embargo, damos poco valor a las tareas importantes no urgentes porque no vemos el fruto inmediato a las mismas. Olvidamos que sobre ellas se cimenta nuestra ventaja competitiva. Tareas enfocadas a confeccionar y cohesionar el mejor equipo humano posible, a la búsqueda de oportunidades, a la construcción de una red de contactos, a la determinación de una estrategia empresarial…

Estas acciones nos acercarán a nuevas posibilidades. Además, mejorarán el funcionamiento de nuestra empresa reduciendo paulatinamente la lista de cosas urgentes e importantes a realizar (como decía Stephen R. Covey, el cuadrante uno).

La falta de foco nos condena sutilmente. Tienes la cubierta del barco limpia de cagadas de gaviota y a la tripulación con unos uniformes nuevos de color morado preciosos… pero el motor que propulsa el barco sigue calentándose y amenazando ruina a medio plazo. Como ayer, como la semana pasada, como hace dos meses. El presupuesto de la reparación es de 7400 euros y requiere tener el barco parado durante 3 días. No encuentras el momento para arreglarlo.

Un día el momento te encuentra a ti. El motor explota y entonces pasa de ser algo “importante no urgente” a “importante y urgente”. ¡DEFCON 1! Te toca correr para solucionarlo. Pides un motor nuevo de 155000 euros que tarda 42 días en llegar. Aún no has calculado los costes de personal y empresariales por el parón forzado de 45 días.

Los problemas no acostumbran a solucionarse solos y suelen crecer bajo tierra mientras miramos para otro lado.

DELEGA.

Delegar es imprescindible. Ni puedes, ni debes hacerlo todo tú solo.

No hay nada más importante que tu equipo humano. Haz una buena selección. Por favor, huye de los cínicos y prepotentes, te joderán el grupo.

Recuerda formar, tratar con cariño y empatía, alentar su crecimiento, cumplir tus promesas, recompensar económica y humanamente su esfuerzo. Y aceptar de buen grado su salida de la empresa cuando así lo deseen.

No te olvides de transmitir con claridad y coherencia tu forma de ser y hacer: sinceridad y autenticidad. Y comparte tus planes para la empresa, que participen en su elaboración. Confía en ellos.

Si consigues todo esto, delegar será lo más natural del mundo y te permitirá crecer en todos los sentidos.

Si eres un autónomo sin empleados: tu equipo humano eres tú y todos tus proveedores y colaboradores, aplica la misma filosofía.

APRENDE A DECIR “NO”.

En nuestro día a día hacemos muchas cosas que no nos aportan valor ni a nosotros ni a la empresa. ¿No me crees? Revisa todo lo que hiciste ayer.

 A todos nos cuesta decir que no. Tenemos muy arraigada la idea de servicio a los demás y nos incomoda decirle a alguien “no puedo hacer lo que me pides”… pero muchas veces es necesario.

Sé muy consciente de los compromisos que contraes y del trabajo que implican. Decir a algo que sí conlleva no hacer otras cosas por falta de tiempo (coste de oportunidad). Aprende a decir “NO” a propuestas que no se alineen con tus objetivos empresariales o humanos.

En un próximo post veremos una manera elegante y positiva para decir “no” ante estas situaciones.

No hagas 7 cosas a la vez: ¡NO ERES MULTITAREA!

Si haces varias cosas a la vez pierdes el foco. Queda muy bien decir “es que yo hago 7 cosas al mismo tiempo”, “soy multitarea”, pero es una estupidez.

El ser humano no es multitarea. Lo que realmente hace, sin darse cuenta, es cambiar de actividad constantemente. Pierde más tiempo y comete más errores que haciendo las cosas de una en una.

Como bien dice con ironía Alfonso Alcántara Yoriento:

La multitarea es perder el tiempo con glamour.

Alfonso Alcántara Yoriento

HUYE DE LA HIPERCONEXIÓN: minimiza tus distracciones.

Otro problema muy extendido es la hiperconexión. Estar siempre disponible, coger todas las llamadas al momento, comprobar los wasaps, los emails y las redes sociales cien veces… es muy poco productivo.

Necesitamos tiempo de calidad para hacer las cosas bien y tomar buenas decisiones. Más foco y menos distracciones. Debemos, poco a poco, educar a nuestros clientes, socios, proveedores… “si estoy en una reunión tendré el móvil en silencio y no podré contestarte. Te llamaré después tan pronto pueda”. No dejes ninguna llamada perdida, wasap o email sin contestar, pero hazlo cuanto te sea viable.

Me declaro culpable y enfermo de hiperconexión. Tratamiento en curso: dos cajas de autodisciplina y tres de comunicación. Evolución del paciente: positiva.

Siguiendo estas ideas simples pero potentes aligerarás tu mochila del día a día.

Y liberarás tiempo y energía para centrarte en las cosas que de verdad importan y generan valor. La principal, pensar y analizar tu empresa, y crear una estrategia que te marque el camino.

Hay un último consejo con efecto multiplicativo sobre los demás: cuida tu equilibrio físico y emocional. Duerme lo suficiente, haz deporte, contacta con la naturaleza, quiérete, no juzgues a los demás, cuida tu alimentación, pasa tiempo con gente a la que quieres, no te obceques con lo que no depende de ti…

CUIDA TU EQUILIBRIO

Si descuidas todo esto… complicado.

Ánimo y… ¡a por ellos que son pocos y cobardes!

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